Después del partido como siempre nos juntamos en la confitería para tomar unas bebidas y comer algo.
Charlamos del partido y de cosas de la vida.
Como siempre fui el último en irme. Cuando me estaba alejando divisé que una de las servilletas del bar estaba escrita.
El mensaje era emocionante, supuestamente era de un compañero que admiraba a otro. No tenia firma pero si un destinatario.
Era para "el Rodri Herrera" y la servilleta decia esto:
"El es un chico que va todos los partidos, se cambia, siempre queda en el banco y casi nunca lo ponen. Cuando lo ponen, deja todo. Pero da tanto del corazón que termina siendo el mejor, nunca abrazaría a alguien tan fuerte en un gol como a él, lo abrazaría no tanto por el gol, más bien por todo lo que carga en el banco de suplentes, por todo lo que es el como persona, por esa bronca controlada en función al grupo.
Se merece más. Si, lo sabemos, pero de su posición construye ánimo y construye ganas. A esos impúdicos miserables engreídos del fútbol los cachetea solo con sus eternas ganas de estar, sus ganas de sumar y de querer ser protagonista en el equipo."
Un pibe ejemplar. No en vano todos lo bancamos a muerte. y cada vez que me toca jugar, y tengo que salir, lo hago tranquilo porque Rodri siempre juega en mi posicion, o yo en la de el. Y se que va a dejar toda esa bronca linda dentro de la cancha.
ResponderEliminarEspero que lo tengamos mucho tiempo mas en Malvinas.