Para alcanzar el éxito, los jugadores han de ser autodiciplinados como individuos y como equipo. Por ejemplo, hay jugadores que siempre tienen problemas con los árbitros o que habitualmente llegan tarde a las sesiones de entrenamiento o fuerzan su salud saliendo por las noches u otros excesos. Un equipo que tiende a ser complaciente cuando se enfrenta a un rival que está por debajo de la clasificación o que corre riesgos innecesarios tales como un defensa que regatea o que pase un compañero en situaciones peligrosas cerca de su propia área está poniendo en riesgo el éxito del equipo. Todos los jugadores difieren en su grado de autodisclina y responsabilidad hacia el equipo; algunos son aplicados, algunos carecen de regularidad en su comportamiento, otros son sensibles en exceso mientras que otros parecen no preocuparse en absoluto por el equipo. Algunos entrenadores redactan un conjunto de normas y métodos disciplinados al que deben someterse todos los miembros del equipo con independencia de circunstancias. Yo creo que esto es muy peligroso y puede afectar al trabajo en equipo porque algunos jugadores pueden sentir que han sido tratados injustamente. Cada jugador ha de ser tratado individualmente y cada situación como lo merezca. Castigar con una fuerte multa a un jugador que ha llegado tarde por primera vez a una sesión de entrenamiento o castigar de la misma forma a dos jugadores que han cometido una infracción similar cuando uno de ellos es la primera vez y para el otro son varias veces, es buscarse un problema. El talante del equipo determinara el tipo de reglas y de disciplina que serán necesarias para lograr el triunfo y mantener el trabajo en equipo. El entrenador debe dejar claro a todos los jugadores que para ser eficaces necesitan una estrategia y plan de equipo que les proporcionara mayores posibilidades del éxito, y que los jugadores que infrinjan las normas abiertamente serán tratados con firmeza. Sin embargo, debe darse cuenta de que el fútbol es un deporte de emociones en el que los jugadores experimentan sentimientos de desesperanzas, depresión, excitación, exaltación y falta de confianza. La mayoría de los jugadores, en algún momento, se excederán en sus reacciones ante situaciones. El entrenador debe tener cuidado de no reaccionar exageradamente cuando esto suceda; los jugadores son humanos y aunque un jugador haya desentendido claramente las normas y deba ser sancionado, la severidad de la sanción deberá tener en consideración si el jugador ha realizado o no un denodado esfuerzo por ajustarse a la imagen y al código de conducta de equipo. Al redactar las normas del equipo debe tener en cuenta el talante del equipo que tiene entre manos y actuar en consecuencia. Por ejemplo, si el equipo suele ser disciplinado y cooperativo, habrá necesidad menor de normas, mientras que si los jugadores son polémicos y egoístas por naturaleza, el sistema disciplinario tendrá que ser más estricto.
El viernes 29/03 nos encontramos en el vestuario de River a las 14hs. jugamos amistoso frente a Base Marambio.
Miercoles 03/04 entrenamos en River a las 20:30hs.
Los que se tienen que hacer socios tienen que ir al club antes de las 19:30hs. y contactarce con Andy.
El sábado 06/04 asado en los quinchos del club.
Jueves 11/04 arranca el torneo. Primer fecha jugamos contra San Martín.
La respuesta rápida es por mi hija, por mi esposa, porque tengo una familia catalana. Pero si me preguntan en serio por qué sigo acá, en Barcelona, en estas épocas horribles y aburridas, es porque estoy a cuarenta minutos en tren del mejor fútbol de la historia.
Quiero decir: si mi esposa y mi hija decidieran irse a vivir a Argentina ahora mismo, yo me divorciaría y me quedaría acá por lo menos hasta la final de la Champions. Y es que nunca se vio algo parecido adentro de una cancha de fútbol, en ninguna época, y es muy posible que no ocurra más.
Es verdad, estoy escribiendo en caliente. Redacto esto la misma semana en que Messi hizo tres para Argentina, cinco para el Barça en Champions y dos para el Barça en Liga. Diez goles en tres partidos de tres competiciones diferentes.
La prensa catalana no habla de otra cosa. Durante un rato, la crisis económica no es el tema de inicio en los noticieros. Internet explota. Y en medio de todo esto a mí me acaba de pasar por la cabeza una teoría extraña, muy difícil de explicar. Justamente por eso intentaré escribirla, a ver si termino de darle vuelo.
Todo empezó esta mañana: estoy mirando sin parar goles de Messi en Youtube, lo hago con culpa porque estoy en mitad del cierre de la revista número seis. No debería estar haciendo esto.
De casualidad hago clic en una compilación de fragmentos que no había visto antes. Pienso que es un video más de miles, pero enseguida veo que no. No son goles de Messi, ni sus mejores jugadas, ni sus asistencias. Es un compilado extraño: el video muestra cientos de imágenes —de dos a tres segundos cada una— en las que Messi recibe faltas muy fuertes y no se cae.
No se tira ni se queja. No busca con astucia el tiro libre directo ni el penal. En cada fotograma, él sigue con los ojos en la pelota mientras encuentra equilibrio. Hace esfuerzos inhumanos para que aquello que le hicieron no sea falta, ni sea tampoco amarilla para el defensor contrario.
Son muchísimos pedacitos de patadas feroces, de obstrucciones, de pisotones y trampas, de zancadillas y agarrones traicioneros; nunca las había visto a todas juntas. Él va con la pelota y recibe un guadañazo en la tibia, pero sigue. Le pegan en los talones: trastabilla y sigue. Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue.
Me quedé, de repente, atónito, porque algo me resultaba familiar en esas imágenes. Puse cada fragmento en cámara lenta y entendí que los ojos de Messi están siempre concentrados en la pelota, pero no en el fútbol ni en el contexto.
El fútbol actual tiene una reglamentación muy clara por la que, muchas veces, caer al suelo es asegurar un penal, o conseguir que se amoneste al zaguero contrario es propicio para futuros contragolpes. En estos fragmentos, Messi parece no entender nada sobre el fútbol ni sobre la oportunidad.
Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.
¿Dónde había visto yo esa mirada antes? ¿En quién? Me resultaba conocido ese gesto de introspección desmedida. Dejé el video en pausa. Hice zoom en sus ojos. Y entonces lo recordé: eran los ojos de Totín cuando perdía la razón por la esponja.
Yo tenía un perro en la infancia que se llamaba Totín. Nada lo conmovía. No era un perro inteligente. Entraban ladrones y él los miraba llevarse el televisor. Sonaba el timbre y no parecía oírlo. Yo vomitaba y él no venía a lamer.
Sin embargo, cuando alguien (mi madre, mi hermana, yo mismo) agarraba una esponja —una determinada esponja amarilla de lavar los platos— Totín enloquecía. Quería esa esponja más que nada en el mundo, moría por llevarse ese rectángulo amarillo a la cucha. Yo se la mostraba en mi mano derecha y él la enfocaba. Yo la movía de un lado a otro y él nunca dejaba de mirarla. No podía dejar de mirarla.
No importaba a qué velocidad moviera yo la esponja: el cogote de Totín se trasladaba idéntico por el aire. Sus ojos se volvían japoneses, atentos, intelectuales. Como los ojos de Messi, que dejan de ser los de un preadolescente atolondrado y, por una fracción de segundo, se convierten en la mirada escrutadora de Sherlock Holmes.
Descubrí esta tarde, mirando ese video, que Messi es un perro. O un hombre perro. Esa es mi teoría, lamento que hayan llegado hasta acá con mejores expectativas. Messi es el primer perro que juega al fútbol.
Tiene mucho sentido que no comprenda las reglas. Los perros no fingen zancadillas cuando ven venir un Citroën, no se quejan con el árbitro cuando se les escapa un gato por la medianera, no buscan que le saquen doble amarilla al sodero. En los inicios del fútbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como juegan Messi y Totín. Después el fútbol se volvió muy raro.
Ahora mismo, en este tiempo, a todo el mundo parece interesarle más la burocracia del deporte, sus leyes. Después de un partido importante, se habla una semana entera de legislación.
¿Se hizo amonestar Juan exprofeso para saltarse el siguiente partido y jugar el clásico? ¿Fingió realmente Pedro la falta dentro del área? ¿Dejarán jugar a Pancho acogiéndose a la cláusula 208 que indica que Ernesto está jugando el Sub-17? ¿El técnico local mandó a regar demasiado el césped para que los visitantes patinen y se rompan el cráneo? ¿Desaparecieron los recogepelotas cuando el partido se puso dos a uno, y volvieron a aparecer cuando se puso dos a dos? ¿Apelará el club la doble amarilla de Paco en el Tribunal Deportivo? ¿Descontó correctamente el árbitro los minutos que perdió Ricardo por protestar la sanción que recibió Ignacio a causa de la pérdida de tiempo de Luis al hacer el lateral?
No señor. Los perros no escuchan la radio, no leen la prensa deportiva, no entienden si un partido es amistoso e intrascendente o una final de copa. Los perros quieren llevarse siempre la esponja a la cucha, aunque estén muertos de sueño o los estén matando las garrapatas.
Messi es un perro. Bate records de otras épocas porque solo hasta los años cincuenta jugaron al fútbol los hombres perro. Después la FIFA nos invitó a todos a hablar de leyes y de artículos, y nos olvidamos que lo importante era la esponja.
Y entonces un día aparece un chico enfermo. Como en su día un mono enfermo se mantuvo erguido y empezó la historia del hombre. Esta vez ha sido un chico rosarino con capacidades diferentes. Inhabilitado para decir dos frases seguidas, visiblemente antisocial, incapaz de casi todo lo relacionado con la picaresca humana. Pero con un talento asombroso para mantener en su poder algo redondo e inflado y llevarlo hasta un tejido de red al final de una llanura verde.
Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo. Una y otra vez. Guardiola dijo, después de los cinco goles en un solo partido:
—El día que él quiera hará seis.
No fue un elogio, fue la expresión objetiva del síntoma. Lionel Messi es un enfermo. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro. Y es por constatar en detalle esa enfermedad, por verla evolucionar cada sábado, que sigo en Barcelona aunque prefiera vivir en otra parte.
Cada vez que subo las escaleras internas del Camp Nou y de pronto veo el fulgor del pasto iluminado, en ese momento que siempre nos recuerda a la infancia, digo lo mismo para mis adentros: hay que tener mucha suerte, Jorge, para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión, y, trascartón, que la cancha te quede tan cerca.
Disfruto esta doble fortuna. La atesoro, tengo nostalgia del presente cada vez que juega Messi. Soy hincha fanático de este lugar en el mundo y de este tiempo histórico. Porque, me parece a mí, en el Juicio Final estaremos todos los humanos que han sido y seremos, y se formará un corro para hablar de fútbol, y uno dirá: yo estudié en Amsterdam en el 73, otro dirá: yo era arquitecto en São Paulo en el 62, y otro: yo ya era adolescente en Nápoles en el 87, y mi padre dirá: yo viajé a Montevideo en el 67, y uno más atrás: yo escuché el silencio del Maracaná en el 50.
Todos contarán sus batallas con orgullo hasta altas horas. Y cuando ya no quede nadie por hablar, me pondré de pie y diré despacio: yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre perro. Y no volará una mosca. Se hará silencio. Todos los demás bajarán la cabeza. Y aparecerá Dios, vestido de Juicio Final, y señalándome dirá: tú, el gordito, estás salvado. Todos los demás, a las duchas.
Hoy jugamos el partido por el ascenso. Todo un año esperando
este día. Tenemos todo planeado. No queremos dejar nada librado al azar. La
idea se le ocurrió a Gaby y a todos nos pareció una locura. Pero con el correr
de los días fuimos dándole forma.
En la semana jugaba Argentina por la fecha 11 de las
eliminatorias, entonces decidimos ir todos los jugadores junto al cuerpo
técnico de Malvinas a recibir al plantel del seleccionado.
La mañana arrancó temprano, me levanté y sin desayunar llamé
a “Pelu” para confirmar la odisea. De a grupos nos juntamos para llegar a Ezeiza.
Como si fuera un partido, el DT, desplegó una cartulina detallando
lo que debíamos hacer cada uno dentro del aeropuerto. Cada cual cumplía una
función. A mi me tocó escabullirme entre los periodistas para simular una nota
exclusiva con los jugadores, el objetivo era Leonel Messi.
Empezaron a bajar de a pocos, primero pasó Lavezzi junto con
Pastore y a lo lejos se lo veía a Di María. Cada cual estaba ubicado para
atacar.
-Ahí asomó la estrella, gritó una chica enfurecida.
Messi apareció y la
locura se hizo presente en el lugar. Luciano hizo sonar un silbato y esa fue la
voz de orden. El equipo empezó a jugar. Encaré con destino a Messi pero se me
hizo imposible llegar. De a poco se me fue liberando el camino gracias a la
ayuda de mis compañeros. El Pai, el Turco, Guma y Andy se pusieron a molestar
(distraer) a los otros jugadores pidiéndoles fotos y autógrafos. En posición
inmejorable el Flaco, Rodri, Toni y Pato les taparon la visión a los guardias.
Ahí arremetí sobre Messi y le pregunté un par de giladas para que se relaje.
Antes que todos se tirasen sobre él, nuestros guardaespaldas (Nico, Cesar y
Muke) empezaron a alejar a la gente que rodeaba a Leonel. En las puertas y como
campana se encontraban Luquitas, Gonzalo y Maty.
De un arrebato Dieguito con Ariel levantaron a Messi del
suelo y a pura velocidad corrieron hacia la calle. Por delante iba Javier
abriéndole el camino, mientras que Mareke por detrás iba atajando a todos lo
que querían frenar el arrebato. Lo subieron al Taxi del cuervo y este arrancó a
toda velocidad.
Toti Pasmán preguntó al aire quienes eran los infelices que
se llevaban al astro y ahí nomás Popey le surtió un zurdazo al grito de “la
tenés adentro”.
Dentro del auto lo esperaban “Pelu” y Norberto. Le contaron
cual era la operativa. Le confiaron que no lo iban agredir si él se comprometía
a jugar a la tarde para Malvinas.
Para disimular, en Liniers cambiaron de auto. Ahí los esperó
el Cabe y siguieron viaje hacia River. Con buena voluntad y sin poder resistirse
se cambió en el auto y se puso unos bigotes falsos. Se calzó la 10 y se preparó
para el cotejo.
Ganamos 6 a 0 y ascendimos. Lio hizo los 6.
Nos fuimos todos juntos a festejar mientras que los
noticieros y los diarios encaraban sus titulares con el hecho que paralizaba al
país. “Leonel Messi fue secuestrado”.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL AMOR, SI NUNCA TE HICISTE HINCHA DE UN CLUB.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL DOLOR, SI JAMÁS EL ZAGUERO TE ROMPIÓ LA TIBIA Y EL PERONÉ O ESTUVISTE EN UN BARRERA Y LA PELOTA TE PEGO JUSTO AHÍ.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL PLACER, SI NUNCA DISTE UNA VUELTA OLÍMPICA DE VISITANTE.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL CARIÑO, SI NUNCA LA ACARICIASTE DE CHANFLE ENTRÁNDOLE CON EL REVÉS DEL PIE PARA DEJARLA JADEANDO BAJO LA RED.
ESCUCHAME... COMO VAS A SABER LO QUE ES LA SOLIDARIDAD, SI JAMÁS SALISTE A DAR LA CARA POR UN COMPAÑERO GOLPEADO DESDE ATRÁS.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA POESÍA, SI JAMÁS TIRASTE UNA GAMBETA.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA HUMILLACIÓN, SI JAMÁS TE METIERON UN CAÑO.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA AMISTAD, SI NUNCA DEVOLVISTE UNA PARED.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL PÁNICO, SI NUNCA TE SORPRENDIERON MAL PARADO EN UN CONTRAGOLPE.
COMO VAS A SABER LO QUE ES MORIR UN POCO, SI JAMÁS FUISTE A BUSCAR LA PELOTA ADENTRO DEL ARCO.
DECIME VIEJO... COMO VAS A SABER LO QUE ES LA SOLEDAD, SI JAMÁS TE PARASTE BAJO LOS TRES PALOS A 12 PASOS DE UNO QUE TE QUERÍA FUSILAR Y TERMINAR CON TUS ESPERANZAS.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL BARRO, SI NUNCA TE TIRASTE A LOS PIES DE NADIE PARA MANDAR UNA PELOTA SOBRE UN LATERAL.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL EGOÍSMO,SI NUNCA HICISTE UNA DE MAS CANDO TENIAS QUE DÁRSELA AL 9 QUE ESTABA SOLO.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL ARTE, SI NUNCA, PERO NUNCA INVENTASTE UNA RABONA.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA MÚSICA, SI JAMÁS CANTASTE EN LA POPULAR.
COMO VAS A SABER LO QUE ES LA INJUSTICIA, SI NUNCA TE SACO TARJETA ROJA UNA REFERÍ LOCALISTA.
DECIME, COMO VAS A SABER LO QUE ES EL INSOMNIO, SI JAMÁS TE FUISTE AL DESCENSO.
COMO VAS A SABER LO QUE ES EL ODIO, SI NUNCA HICISTE UN GOL EN CONTRA.
COMO, PERO COMO VAS A SABER LO QUE ES LLORAR, SI LLORAR, SI JAMÁS PERDISTE UNA FINAL EN UN MUNDIALSOBRE LA HORA CON UN PENAL DUDOSO. COMO VAS A SABER, QUERIDO AMIGO, COMO VAS A SABER LO QUE ES LA VIDA SI NUNCA JAMÁS, JUGASTE AL FÚTBOL