El partido pasado mis últimas palabras fueron el orgullo que sentía por poder contar con un grupo de 27 jugadores un jueves a la noche y lo importante que era eso.
También hablé de lo difícil que se me hace a mi tratar de mantener esas ganas, que estén conformes y en armonía.
Los que me conocen saben que soy un enfermo por el fútbol y por Malvinas. Estoy toda la semana pensando en el equipo y en ustedes. También saben que siempre trato de priorizar lo humano a lo deportivo y eso hace que a veces tome decisiones equivocadas para el bien del equipo.
Yo tengo claro que para conseguir los resultados que nos proponemos tengo que ser más exigente conmigo y con ustedes, tengo que sacarme la camiseta de jugador y de hincha número 1 y pensar como DT y seguir aprendiendo día a día.
Pero también sigo creyendo en el dialogo, en la sinceridad, en la palabra.
Pero eso no me asombra que una persona como Gabi se siente a hablar conmigo y me cuente que sus ganas de jugar con continuidad son muy fuertes aun, y quiera probar en otro equipo.
Porque nos conocemos bien, tenemos la misma edad y los dos entendemos como se deben arreglar las cosas.
Podría quedarme con su humor irónico y ácido que a veces no cayó bien, o sus jeans Wrangler montana, su camisa leñadora y el pullover punto inglés. Pero nunca voy a olvidar que cuando le pedí una mano para ser parte de Malvinas en el peor momento, ahí estuvo. Cuando me insistió para que el grupo se vuelva a reunir después de los partidos y sobre todo porque siempre defendió la camiseta de Malvinas con mucha dignidad con las mismas ganas como cuando jugaba en la plaza Las Heras y como le gusta decir a él, como un guerrero de mil batallas.

Siempre entendí su humor, y sus intenciones. Me despido de este gran guerrero, que cada vez que entró dejó hasta la ultima gota de Lescano.
ResponderEliminarUn abrazo eterno, y ya nos cruzaremos en el verde cesped. Una pena por su partida, una alegría por su nueva oportunidad en otro equipo donde pueda hacer lo que mas le gusta.